AMOR con mayúsculas en nuestras relaciones.

AMOR con mayúsculas en nuestras relaciones.

Voy a definir al AMOR con mayúsculas como al amor verdadero y genuino. Considero que para que lo sea debe tener ciertos componentes imprescindibles que voy a detallar: respeto, entrega, amistad, demostraciones físicas, libertad, comunicación, compromiso, pasión y confianza. Quizás tú tengas más para agregar pero creo que estos aspectos son los básicos.

Respeto: su base radica en el auto-respeto. Si no me respeto a mí mism@ es probable que me cueste respetar a los demás y sobretodo a mi pareja y personas más cercanas. Entendamos que hemos crecido en una cultura autoritaria y patriarcal, la mayoría de los seres humanos de este lado del mundo occidental solemos haber padecido actos de abuso emocional y/o también físicos o sexuales. “Dejar ser al otro” es un ejercicio que se torna complicado cuando no se ha aprendido desde niños. Abusamos sin querer, sin darnos cuenta porque está en nuestro inconsciente como “norma” y si no tomamos consciencia lo repetimos. Aprender a respetarse es el primer paso, el tomar contacto con los propios sentimientos y necesidades interiores será la forma de ir reconociéndonos y entendiendo el origen de nuestras dificultades para respetar.

Entrega: está muy vinculado a una ley infalible: “Si deseas recibir amor primero debes darlo“. Nuestro ego suele demandar y se resiste a esta ley haciéndonos creer que los demás deben darnos lo que queremos, en este caso amor. Y la realidad que para ser querible o amoroso hay que amar sin condiciones y voluntariamente primero. Quien no entienda esto encontrará verdadero amor cuando lo entienda. Para practicar e ir haciéndola parte de nuestra vida podemos realizar actos bondadosos pequeños y probando cómo nos sentimos. La entrega está muy vinculada al respeto por lo que comenté antes: si fuimos abusados será un desafío entregarnos porque tendremos miedo al dolor. Ir de a poco es en este caso la mejor alternativa. Con el tiempo se aprende a priorizar lo que “podemos dar” dejando el egoísmo a un lado. Cuando más demos en entrega más recibiremos por ley de reciprocidad.

Amistad: la amistad es un tipo de amor y puede ser la base de una relación muy armónica y duradera. La amistad se genera por afinidad de valores y gustos por lo tanto es tierra fértil para hacer crecer el amor. También aplica a ser amigos de nosotros mismos. Timothy Gallwey en su libro “El Juego Interior del Tenis” plantea la existencia de dos yo en nuestra mente y lo compara con el juego exterior. El dicho como es adentro es afuera también hace alusión a lo mismo. Si eres amigable contigo mismo te resultará grato y fácil hacer amistades. Si en cambio tienes dificultades para ello, mi sugerencia es que empieces contigo escuchándote y atendiendo tus demandas interiores.

Demostraciones físicas: cómo demostramos amor? Con palabras, gestos, miradas, besos, abrazos, regalos, etc. Sentir amor y no poder demostrarlo genera sufrimiento. Y aquí el miedo puede estar siendo el que interfiere. No poder demostrar lo que verdaderamente se siente motiva la generación de máscaras en temprana edad producto de vivir experiencias dolorosas. Un niño que ante sus demostraciones o demandas de amor percibió rechazo o indiferencia llegará probablemente a la adultez con ciertas dificultades para demostrar sus sentimientos. No es matemático porque dependerá de cuán resiliente es y de qué creencias desarrolló además de otros factores como la genética, memorias ancestrales, etc. Somos seres complejos y la subjetividad nos acompaña desde siempre. Concluyendo las dificultades para demostrar amor pueden ser afrontadas y superadas.

Libertad: dejar ser al otro y darle libertad es vital para que un verdadero amor crezca. Compartir y disfrutar de los logros del otro, verlo crecer en forma autónoma e individual, apoyarlo cuando nos lo pida dejando de lado los intereses propios es sin dudas AMOR con mayúsculas. Para lograrlo necesitamos desprendernos de nuestros miedos, prejuicios, ego y dolencias del pasado. Brindarnos al otro desde el corazón sin limitaciones mentales.

Comunicación: es un factor primordial en cualquier relación y un componente del Amor que requiere cuidado. Esa comunicación requiere ser abierta, sincera, respetuosa y honesta. Comunicamos con la palabra y también con el cuerpo al punto que un gesto puede expresar mil palabras. Y la comunicación requiere de ATENCIÓN: mirada a los ojos, a la cara, a las palabras dichas y las no dichas. Al intentar escuchar al otro suele interferir nuestro diálogo interno y en vez de atender y escuchar al otro nos enredamos mentalmente. Para escuchar al otro necesitamos estar presentes, mirándonos y atendiendo para poder preguntar lo que no entendemos. Si no hacemos ese ejercicio terminamos suponiendo y haciendo conjeturas que suelen alejarnos de lo que el otro está tratando de decirnos. En la comunicación también es importante cuidar nuestras palabras, tono de voz y gestos. Conversar es confrontar mi verdad con la del otro y encontrar puntos en común para seguir construyendo la relación juntos. Esto aplica a todas las áreas de la vida relacional.

Compromiso: amar sin compromiso es a mi criterio muy difícil. El compromiso se demuestra con acciones y hechos concretos. Para construir relaciones basadas en el amor primero debes estar comprometido con ello. El compromiso es la verdadera prueba de que hay amor en una relación. Sin compromiso podemos caer en la ilusión romántica justificando lo injustificable. Para cultivar el amor se requiere de compromiso en ello. Y aquí hay que ser honestos consigo mismo para no hacer daño a los demás.

Pasión: en una relación de pareja es vital para mantener viva la llama del amor. En el resto de las relaciones le llamaría entusiasmo, motivación o interés por estar con el otro. Creo que es una energía intrínseca de una relación que la retroalimenta y hace crecer. Involucra atracción y la energía sexual está en juego como seres sexuales que todos somos. La espontaneidad y las sorpresas son condimentos que alimentan la pasión o interés del otro. Su antítesis podría decir que es la rutina, el aburrimiento y el desinterés. Si no soy atractivo para el otro o no lo es para mí, es poco probable que el amor crezca entre ambos. La admiración también es un factor que podemos incluir como motivador. Cuando vivimos la vida con pasión somos más felices. Cuando estamos apasionados pareciera que el Amor nos tiene.

Confianza: es otro de los pilares fundamentales y lo dejé para el final porque es simplemente ESENCIAL para vivir el amor con otro u otros. Imagina una relación en la que sus miembros viven sospechando, ansiosos y emocionalmente inseguros. Nada bueno y duradero puede crecer allí. Una forma de averiguar si una persona es adecuada para nosotros es preguntarnos: confío en ella plenamente? La confianza es un valor que cuando es quebrado requiere de la aplicación del único remedio que existe: el perdón. Quien quiebra la confianza debe saber que reestablecerla no será fácil. Confianza y compromiso están fuertemente ligados y son guiados por la voluntad. Cuando hemos confiado y nos han defraudado sólo el perdón nos librará del resentimiento para volver a confiar y amar plenamente.

Quizás al leer este post ya fuiste pensando en cómo es o fueron tus relaciones. Eso es genial y te felicito.

Quiero decirte que la mayoría de los seres humanos buscamos completarnos con el otro y esto nos lleva a vivir relaciones basadas en demandas emocionales que convierten a la relación en una tortura. Como coach me dedico a acompañar a las personas en sus procesos de cambio para que descubran y concienticen sus inconvenientes y mediante el aprendizaje puedan realizar los cambios que necesitan para poder así construir relaciones plenas. Los conflictos siempre estarán en cualquier relación sin embargo estar bien preparados para afrontarlos nos da más chance de éxito.

Te comparto estos 10 secretos del Amor abundante que nos propone Adam Jackson en su libro.

Bendiciones y feliz vida.

Analía

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