Taller Niño Interior

Este proceso tiene como objetivo re-conectar con nuestro niño interior o nuestro “yo” infante, ese ser que vivió sus primeros años interactuando con el entorno, absorbiendo como esponja, desarrollando una percepción del mundo (cosmovisión) y sobre todo de sí mismo (autoconcepto) que quizás hoy le genera inconvenientes de todo tipo que pueden afectar su salud, sus relaciones y/o su economía.

Si nuestros recuerdos de la infancia nos provocan tristeza o malestar, o incluso puede que hasta estén bloqueados a la consciencia, implica que podemos haber sufrido experiencias que necesitamos revisar amorosamente. Se pueden resignificar esos recuerdos, actualmente las neurociencias lo han confirmado, los recuerdos se modifican cada vez que los accesamos y, además, suelen ser construcciones que nosotros mismos nos contamos pero que no fueron lo que creemos (falsas creencias). Es por lo que comento antes, cuando hablo de “resignificar”, porque todo lo vivido tuvo un propósito: aprender, y somos quienes somos y, como somos, gracias al pasado vivido.

Cuando capitalizamos los aprendizajes, perdonamos
lo que sea necesario perdonar y nos disponemos a vivir de forma diferente entendiendo que ahora como adultos podemos comprender, consolar
y abrazar a ese niño que fuimos.

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¿Qué nos dice nuestro niño interior?

El niño interior lo constituyen los sentimientos que se formaron durante nuestra infancia, a través de las vivencias, tanto positivas como negativas, y que aún continúan dentro de nosotros. Con el paso del tiempo crecemos, y ese niño se va escondiendo y reprimiendo en lo más recóndito de nuestro ser, ya que crecer no sólo conlleva acumular años, también significa madurar, y madurar significa tener que abandonar esa parte infantil. Aun así, de vez en cuando, nuestro niño se asoma y nos recuerda ciertos aspectos que deberíamos de tener en cuenta:

  • Nos recuerda que no tenemos que dar tanta transcendencia a las cosas, que restemos importancia a los problemas, y que disfrutemos de nuestra libertad interior.
  • Nos pide que lo quieras y lo mimes, demanda amor, ser abrazado y convertirse en el punto de atención de tu vida, es decir, la autoestima.
  • Demanda que no seamos tan exigentes y perfeccionistas, que nos fijemos en las cosas sencillas de alrededor. Que no perdamos la ilusión por la vida y menos por nosotros mismos. Quiere que seas natural y un poco alocado y te diviertas disfrutando de la vida.

Es muy importante trabajar con nuestro niño interior, ya que puede colaborar a desarrollarnos en plenitud, ¿cómo? facilitándonos la identificación de esos patrones destructivos que interfieren en nuestra vida, ofreciéndonos pautas para conseguir comprender y aceptar aquello que nos lastimó en nuestra infancia, y que aún permanece en nuestro interior, y ayudándonos a poner un punto y final y cerrar esas viejas heridas que nos producen sentimientos negativos.

La terapia del niño interior está muy vinculada con la psicología de la energía. Desde un punto de vista energético, el niño interior es la conexión entre el plano más material o físico y el plano más profundo o espiritual. El hogar de nuestro niño interior no podría ser otro que nuestro corazón, desde donde puede experimentar ese amor y ternura que demanda.

Te invito a que vivas una experiencia sanadora y que hará una gran diferencia en tu vida.